Alta gestión empresarial

jueves 2 de julio de 2009


Un hombre se va dar una ducha en el momento en que su esposa está terminando de ducharse, y en ese preciso instante suena el timbre de la puerta de la calle. Después de unos segundos de duda, ambos deciden que ella irá a atender, por lo cual se envuelve en una toalla, va, abre la puerta y se encuentra con el vecino de al lado de casa. Antes que ella diga algo, el vecino le dice:

- Le doy cien euros si deja caer la toalla al suelo.

Ella piensa unos segundos, se decide, deja caer la toalla y queda en cueros frente al vecino. Después de unos segundos más, éste mete la mano en el bolsillo, saca cien euros, se los da, pega media vuelta y se va.

Aún confundida, cierra la puerta rápidamente, se envuelve otra vez en la toalla y regresa al baño a secarse la cabeza. Cuando llega su marido le pregunta quién era el que había tocado el timbre.

- El vecino de al lado, - respondió ella, y el marido le replicó:
- ¡Ah, bien!, ¿te devolvió los cien euros que le presté?

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